
El problema no reside en aquellos que ostentan el poder, no son los estados, ni los ricos, ni los bancos, ni los medios de comunicación los culpables del caos que vivimos, pues ellos simplemente ejercen el poder que todos los demás les hemos entregado. Precisamente, es ese poder el que, habiendo sido delegado en quienes juzgamos nuestros opresores, debe ser recuperado. Buena parte de la solución a este problema podría residir en la semántica del concepto “poder”, utilizado indistintamente para denotar capacidad o facilidad y fuerza. Quizás deberíamos dar a cada cosa el nombre que le corresponde, no sometiéndonos a la ambigüedad polisémica. Únicamente entonces tendríamos la posibilidad de recuperar la capacidad de crear y la fuerza para mantener con nosotros dicha capacidad, en vez de delegar en otros el poder de actuar sobre nuestros propios destinos.
No comments:
Post a Comment
Note: Only a member of this blog may post a comment.